La inspiración ayuda. El oficio termina el trabajo
Hay días en los que escribir parece casi demasiado fácil. Una escena aparece entera. Los diálogos llegan con ritmo. Las decisiones funcionan. Los personajes parecen saber perfectamente qué hacer y tú solo tienes que seguirlos. Son días maravillosos. Y también son peligrosos si acabamos creyendo que escribir bien depende de sentirnos así . Porque la mayor parte del trabajo creativo no ocurre en esos momentos. Ocurre cuando la escena no sale. Cuando una frase suena falsa. Cuando sabes qué quieres conseguir, pero todavía no has encontrado la forma. Cuando escribes una página, la lees y descubres que no funciona. Y vuelves a empezar. Ahí empieza el oficio. La inspiración puede encender una historia. El oficio es lo que permite terminarla. Es una diferencia importante. Esperar a sentirnos inspirados convierte la escritura en algo imprevisible. Si solo trabajamos cuando aparece esa energía especial, dependemos demasiado del estado de ánimo, del tiempo disponible, de la confianza o de que ese...